Nuclear Area

Reactor ETRR-2 de Egipto

El reactor ETRR-2, construido por INVAP para la Autoridad de Energía Atómica (AEA) de Egipto, está situado en Inshas, a 60 kilómetros al noroeste de El Cairo. Es un reactor multipropósito: produce radioisótopos y es utilizado para realizar investigación, entre otras áreas, en física de neutrones, ciencia de materiales, combustibles nucleares y terapia por captura neutrónica de boro.

Vista exterior del edificio del reactor ETRR-2 construido por INVAP para el gobierno egipcio
Su antecesor, el ETRR-1, es un reactor de fabricación soviética que comenzó a operar en 1961. Para Egipto, el ETRR-2, con su variedad de instalaciones, laboratorios y sistemas periféricos, constituye una herramienta clave para continuar el entrenamiento de científicos e ingenieros. Asimismo, le permite abastecer su mercado interno de elementos necesarios en medicina.

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Características Principales

La distribución del núcleo del reactor y de los sistemas de control y seguridad asociados está basada en los siguientes criterios de diseño:

  • Flujo ascendente de refrigeración.
  • Libre ingreso a la boca superior de la pileta del reactor mientras opera a plena potencia.
  • Fácil acceso al núcleo del reactor desde la boca superior de la pileta.
  • Barras de seguridad y control situadas debajo del tanque del reactor.
  • Sistema de parada del reactor con dos sistemas independientes y diversos: incluye barras de control y seguridad y un sistema de inyección de gadolinio.
  • Enfriamiento del núcleo durante una parada mediante circulación natural del agua de pileta a través del núcleo.
  • Sistema de inyección de agua para protección ante la pérdida de refrigerante del núcleo.

El diseño y la construcción del ETRR-2 aseguran la protección del personal que opera el reactor, del público y del medio ambiente frente a cualquier riesgo radiológico. El reactor incorpora características de seguridad inherentes que dependen de principios físicos intrínsecos y no precisan de la actuación de equipo alguno.

La planta posee amplios márgenes de seguridad al tiempo que cumple con los estándares y guías de seguridad del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Asimismo, el reactor está provisto de varios niveles de protección además de múltiples barreras físicas para impedir cualquier escape radiactivo. En su diseño, se han aplicado los principios de defensa en profundidad y del principio de “dosis tan bajas como se puedan razonablemente lograr” (ALARA, por sus siglas en inglés).

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