20 mayo
2010

11-11-2002 – ES CIERTO: MAYAK, es el área más contaminada del planeta : TAMBIÉN ES CIERTO: No tiene nada que ver con el Acuerdo entre Argentina y Australia sobre cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear… TAMBIÉN ES CIERTO: No tiene nada que ver con el Acuerdo entre Argentina y Australia sobre cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear. Estos días se está pasando repetidamente por televisión una parte del documental sobre lo sucedido desde 1949 en el complejo de MAYAK, en la Provincia de Chelyabinsk de la ex Unión Soviética, filmado por el productor norteamericano Slawomir Grunberg. La película, titulada: “El área más contaminada del planeta”, no tuvo objetivos comerciales y solo intentó hacer conocer al mundo la tragedia de estas personas y generar un movimiento de atención y ayuda a las mismas. Lo mostrado es horroroso e indica claramente los resultados obtenidos por un régimen autoritario, irrespetuoso de la salud y la vida de las personas y embarcado en una loca ambición para ser la primer potencia mundial, basándose en un programa militar secreto de producción masiva de armamento nuclear. Los pobladores son víctimas de la ambición de un gobierno que quería ser una superpotencia nuclear. Desde la segunda guerra mundial la provincia de Chelyabinsk fue uno de los principales centros de producción de armamentos nucleares de la ex Unión Soviética. Debido a su característica de industria estratégica la provincia fue cerrada a los visitantes hasta 1989. El complejo nuclear MAYAK fue uno de los centros principales de producción militar. Durante los últimos 50 años este complejo ha contaminado la región de Chelyabinsk con residuos nucleares y químicos altamente peligrosos. En él se fabricaron la mayor parte de los miles de armas nucleares del arsenal soviético. Lo que ocurrió En lo referente a lo nuclear hay tres hechos que son los responsables principales de la crisis ambiental: 1. 1949 – 1956: La descarga directa al sistema del río Techa-Iset-Tobol de los líquidos que contenían los desechos radiactivos de media y alta actividad. Durante ese período se volcaron al río aproximadamente setenta y seis millones de metros cúbicos de líquidos radiactivos. 2. 1957: La explosión de un tanque conteniendo líquidos radiactivos como consecuencia de una falla en el sistema de refrigeración y la consiguiente contaminación de un área de veintitrés mil kilómetros cuadrados, con una liberación de una cantidad de radiación doble a la que se liberó en el accidente de Chernobyl. 3. 1967: La voladura por acción del viento del polvo del fondo seco del lago Karachay, contaminado con residuos de alto nivel, que se distribuyó sobre un área de dos mil doscientos kilómetros cuadrados. Adicionalmente a la polución proveniente del complejo nuclear que afecta a la población rural, la industria metalúrgica ha contaminado fuertemente las ciudades de la región, aún más que la nuclear, determinando entre ambas que la expectativa de vida de los pobladores del lugar sea de no más de 55 años comparado con 72 años correspondientes al promedio del país. Causas de lo ocurrido: Política de gestión de residuos irresponsable La causa básica del vertido de residuos al río (1) y la polvareda radiactiva (3) fue la inexplicable e injustificable decisión política de descargar los residuos radiactivos de media y alta actividad al medio ambiente. Respecto a la explosión (2) puede suponerse que si no se cuidaba la salud de los operarios y pobladores, tampoco se prestaba atención a la calidad y el mantenimiento de los equipos de proceso. SITUACIÓN EN LA ARGENTINA. La película que una organización antinuclear están haciendo proyectar, con aviesa intención, en espacios publicitarios de los canales de televisión, sobre las posibles consecuencias que ocurrirían, hipotéticamente, si combustibles gastados del reactor experimental australiano fuesen procesados en el Centro Atómico de Ezeiza tiene como objetivo infundir temor a la población e intentar volcar a la opinión pública en contra de la ratificación, por parte de la Cámara de Diputados de la Nación, del Acuerdo entre la República Argentina y Australia sobre Cooperación en los Usos Pacíficos de la Energía Nuclear Las situaciones no son comparables pues: a) En la planta de MAYAK, se procesaban millones de kilos de combustibles gastados y los residuos se almacenaban en el sitio en las peores condiciones de seguridad radiológica. b) En Ezeiza, solo se procesarian algunos cientos de kilos, bajo estrictas normas de seguridad y riguroso control de la Autoridad Regulatoria Nacional, y todos los residuos se devolverán para su almacenamiento a Australia. c) En la Argentina las normas de la Autoridad Regulatoria Nuclear no permiten, ni nunca permitieron, la descarga al medio ambiente de material radiactivo sobrepasando las normas vigentes, que son, en general más estrictas que las internacionales. d) No existen en las instalaciones que eventualmente llegarían a utilizarse en Ezeiza tanques presurizados y de alta temperatura que puedan explotar. e) Dado que las descargas al medio ambiente no están permitidas, tampoco existe la posibilidad que el viento distribuya polvos radiactivos como en Chelyabinsk. CONCLUSIÓN: La situación descripta en la película “MAYAK El área más contaminada del planeta”, no puede darse en la Argentina. A QUIÉN CREER La proyección de la película, por parte de una organización antinuclear, vinculando el desastre de MAYAK con el eventual tratamiento de combustibles gastados en la planta de Ezeiza induce un terror injustificado en la gente . El tema es de alta complejidad técnica y legal y es dificultoso que el ciudadano común disponga del tiempo para interiorizarse con profundidad a través de la consulta a fuentes de diversos orígenes. La pregunta es a quién se debe creer, a los científicos y técnicos argentinos que han dado sobradas muestras de capacidad o a los que, por medio de falsedades, generan terror y aplican la política de no hacer ni dejar hacer. El sistema científico tecnológico argentino, a través de diversas opiniones, incluyendo las Academias Nacionales (Ciencias de Buenos Aires, Ciencias de Córdoba, Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Educación, Ingeniería, Medicina), centros de excelencia del saber nacional, se han expresado favorablemente a la aprobación del Acuerdo entre la República Argentina y Australia sobre Cooperación en los Usos Pacíficos de la Energía Nuclear Buenos Aires, 7 de noviembre de 2002