2 septiembre
2026

Hoy INVAP cumple cincuenta años. Cinco décadas. Medio siglo.

Y aunque uno pueda decirlo en apenas unas palabras, detrás de ese número hay miles de personas, miles de historias y millones de horas de trabajo.

Hace cincuenta años nació esta empresa tan extraordinaria que todavía hoy, cuando la contamos, cuesta explicarla. Parecía imposible. Y, sin embargo, lo hicimos posible y lo hacemos posible todos los días.

Por eso este no es solamente un día para recordar. Es un día para celebrar. Tenemos que celebrarnos. Cincuenta años parecen mucho tiempo para cualquier organización, para una empresa de tecnología son especialmente desafiantes: significa atravesar profundas transformaciones tecnológicas sin dejar de ser relevante.

Es momento también de agradecer.

En primer lugar a quienes imaginaron que todo esto podía existir. La Comisión Nacional de Energía Atómica, cuna de nuestra empresa. Y a esos  primeros pioneros y pioneras que decidieron no aceptar que había cosas que «no se podían hacer». Que creyeron que la ingeniería podía ser una herramienta para resolver problemas reales. Que apostaron por la ciencia argentina. A ellos, nuestra admiración y nuestro agradecimiento.

INVAP es una fábrica de pioneros. Lo fue desde el primer día y lo sigue siendo. Muchos de quienes están hoy fueron pioneros/as en algún momento. Quienes desarrollaron un producto que no existía. Quienes abrieron un nuevo mercado. Quienes viajaron por primera vez a un país desconocido para representar a la empresa. Quienes aceptaron un desafío sin tener todas las respuestas. Quienes construyeron un equipo desde cero. Quienes se animaron a hacer una pregunta distinta. Quienes encontraron una solución donde otros solo veían un problema.

También podemos preguntarnos, cincuenta años después, ¿por qué existe INVAP?

Existe por la educación pública, la universidad que formó y forma a nuestros y nuestras pioneros/as. Y por el ecosistema científico y tecnológico extraordinario que tiene Argentina. Nacimos gracias a ese ecosistema y seguimos creciendo junto a él. La capacidad científico-tecnológica de nuestro país es uno de nuestros mayores activos. Tenemos la enorme responsabilidad de transformarla en soluciones concretas que mejoren la vida de las personas y posicionen a la Argentina en el mundo.

Existe, por supuesto, por la visión de aquellos primeros pioneros. Pero también por la obstinación de quienes nunca se conforman. Por la perseverancia de quienes vuelven a empezar cuando las cosas no salen como esperaban. Por quienes entienden que resolver problemas difíciles implica equivocarse, aprender y volver a intentar.

Existe porque contamos con una asociación como la ATB que cuida a cada una de las personas que forma parte de la empresa, trabajando en equipo para fortalecer y enriquecer nuestra organización. Actor clave en muchos momentos de esta historia.

Y existe, sobre todo, por el talento de su gente. Un talento que muchas veces asociamos con la inteligencia, pero que en realidad es mucho más. Es dedicación, esfuerzo, curiosidad, creatividad, entusiasmo, intuición, compromiso. Es saber trabajar en equipo. Es aprender todos los días. Es compartir el conocimiento. Es entender que nadie hace solo un satélite, un reactor, un radar o un acelerador. Que detrás de cada proyecto hay cientos de personas.

Hay quienes diseñan. Quienes calculan. Quienes fabrican. Quienes compran. Quienes planifican. Quienes administran. Quienes cuidan a las personas que hacen todo eso. Quienes se ocupan de la calidad. Quienes mantienen funcionando nuestros edificios. Quienes hacen posible que todo ocurra.

Todos forman parte de lo mismo. Porque en INVAP no hay trabajos grandes y trabajos pequeños. Y eso es lo que hace diferente a esta empresa.

A su vez, somos una empresa del estado rionegrino. Y vale la pena decirlo con orgullo. Pertenecemos a la Provincia de Río Negro. Una provincia que hace cincuenta años tomó una decisión valiente: confiar en el conocimiento, confiar en la ingeniería y confiar en las capacidades de su gente.

Los próximos cincuenta años seguramente serán muy distintos de los primeros. Y aparecerán oportunidades que hoy ni siquiera podemos imaginar.

No sabemos exactamente cómo será ese futuro. Pero sí sabemos con qué queremos construirlo. Con el mismo espíritu que nos trajo hasta acá. Porque, si algo nos enseñan estos cincuenta años, es que nunca fuimos una empresa que esperó que el futuro llegará. Salimos a construirlo. Nos hicimos preguntas, investigamos, nos equivocamos.

Por eso, junto a Pablo Bernasconi, autor e ilustrador barilochense, creamos una historia para los chicos y las chicas – y también para los grandes y muy grandes. Una historia que invita a hacerse preguntas, a inventar, a imaginar  desarmar, armar y sobre todo a jugar.  A jugar motivados por la curiosidad, animarse, probar. Incluso cuando no sabemos exactamente qué vamos a encontrar. A tirarnos a la pileta sin tener la certeza de que hay agua. ¿Les suena?

Creemos que ahí está una de nuestras mejores herencias y creemos también que esa es la mejor manera de garantizar que haya más INVAP en los próximos cincuenta años.

Gracias por formar parte de esta historia. Gracias por el compromiso de todos los días. Gracias por hacer de INVAP mucho más que una empresa.

¡Feliz cumpleaños para todos y todas ustedes!

Darío Giussi
Gerente General de INVAP SAU